divendres, 12 d’agost de 2011

Residencia artística de Marian Raméntol y Cesc Fortuny i Fabré en el KONVENTPUNTZERO

Descubrir el movimiento Moviment.0, que según su propio manifiesto se declara como: "Movimiento artístico de Catalunya central totalmente efímero y sin límites que pretende aprovechar y dinamizar los espacios que por algún motivo han sido abandonados con todo lo que el paso del tiempo comporta. Espacios vacíos pero cargados de vida y sensaciones. Edificios de interés popular y que revestidos de cultura también efímera dan una visión renovada, contemporánea y romántica a las personas que lo visitan. Lugares donde bajo el efecto del día a día han hecho olvidar toda su existencia, pasando a desaparecer de la memoria social y desmereciendo el propio encanto y recuerdo. 


Otro punto importante de moviment.0 es el artista y su difusión. Personas que hacen del arte la propia columna vertebral y que buscan una filosofía y experimentación continua.

moviment.0 acerca los dos componentes elementales, espacio y artista creando la adicción entre los dos, mezclándolos con emociones y sensaciones, tanto visuales como mentales, conceptos capaces de traspasar las barreras de la comprensión y buscando siempre la visión que se acerque a una degradación y creación experimental, tanto de la humanidad como de su ubicación. Estos espacios se ofrecen a personas creativas capaces de comprometerse a una lucha diaria del arte por arte, sin fronteras y con la mentalidad abierta, no solamente a la destructuración de espacios museísticos, sino también a la constante aportación y búsqueda interior.

Se remarca que sin la desinteresada apoyo de los artistas y de las personas vinculadas a los proyectos, no sería posible ninguna de las intenciones e ideas del movimiento"
, y, dentro de este marco, vivir la experiencia en el  Konventpuntzero así como recorrer el propio convento de Cal Rosal (Berga) en sus más íntimos rincones es una experiencia que tan sólo puede expresarse a través de lo que encierran sus muros:

Arte




 


Obras de Abel Castells expuestas en la sexta edición del Festival Konventpuntzero 2011
 
Su magnífica arquitectura forma parte de un complejo industrial textil, como tantas otras colonias del Berguedá, donde las hijas de los obreros cursaban sus estudios hasta alcanzar la edad de ser integradas laboralmente en la fábrica. Actualmente, el edificio que todavía mantiene en pie buena parte de sus estancias, ha sido recuperado por un colectivo de artistas para hacer de él un centro de arte, un lugar de creación abierto a todas las disciplinas, y que ofrece la posibilidad, además de sus múltiples espacios, paisajes y escenarios ya de por sí inspiradores, de realizar residencias artísticas para la concreción de proyectos que abarcan desde la obra plástica , performances, música, hasta la obra escénica y de experimentación. El Movimentpuntzero, entre sus múltiples actividades, cuenta ya en su haber seis ediciones del Festival artístico multidisciplinar Konventpuntzero, que, puedo aseguraros, es toda una experiencia para los sentidos.

El complejo es muy grande y entre el convento y la fábrica, los espacios se multiplican y los rincones donde los artistas han dejado su huella te abrazan a cada paso.





Teníamos un proyecto hirviendo en las venas, teníamos una línea de investigación establecida, teníamos

Metáfora: en busca del lenguaje único.

Teníamos, pues, el cuerpo: investigar en la correlación entre palabra, música e imagen; donde el sonido, que puede materializar paisajes inconscientes, se convierte en la plataforma que acoge palabras que al mismo tiempo mutan en imágenes. Así la expresión y la creación utilizan herramientas que se transforman continuamente las unas en las otras en una mezcla alquímica para llegar a un todo, como un Ouroborus infinito. 

El Konvent se abrió entero para ofrecernos sus intestinos, sus paredes que rezuman voces, pasos, latidos, pinceladas, texturas..., nos regaló su paz,  y empezamos a trabajar sin tiempos, sin condiciones, sin otra premura que la de fundirnos con la realidad viva y constante de un espacio intemporal, y formar así, parte íntegra del compromiso, trabajo y cariño, con el que, tanto artistas como los responsables del movimentpuntzero, dejan en cada baldosa, en cada tramo de escalera, en cada tela y en cada abrazo.




      
Formar parte de los muros del Konvent nos llena de satisfacción, para nosotros ha sido un honor y un privilegio compartir y compartirnos, descubrir y descubrirnos, en definitiva, nutrirnos de cuantos escenarios, con voz y vida propia, nos han acogido durante estos tres intensos días de trabajo y creación.





Un honor también el coincidir estos días con el artista manresano Eduard Fíguls, quién nos hizo de cicerone por el entorno industrial de la fábrica y nos descubrió rincones de una luz inexplicable.



Y nuestro agradecimiento personal a Pep Espelt, amigo y artista incansable.






Ahora queda el trabajo de post-producción, el ensamblaje de todo el material en el que hemos estado trabajando estos días, y su puesta de largo, de la que, por supuesto os mantendremos informados, de momento, a modo de crónica, la galería fotográfica que aquí os dejamos.










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